La pesadez de verse desplazado
La sensación de llevar una piedra en el estómago
que no permite la incorporación
a la vida mundana.
Más en sueños yo vi
la guadaña diseccionando
capas de piel como quien deshoja una rosa
y también pude ver
una mano diminuta hurgando en el blanco vientre
Y esos dedos tan lisos
sin una sola marca,
sin mancha ni desgarro
sacan de mis entrañas un torrente de mariposas.
dissabte, 26 d’abril del 2014
La pesadez de verse desplazado
La sensación de llevar una piedra en el estómago
que no permite la incorporación
a la vida mundana.
Más en sueños yo vi
la guadaña diseccionando
capas de piel como quien deshoja una rosa
y también pude ver
una mano diminuta hurgando en el blanco vientre
Y esos dedos tan lisos
sin una sola marca,
sin mancha ni desgarro
sacan de mis entrañas un torrente de mariposas.
diumenge, 9 de març del 2014
Adiós, adiós.
Despedidas que resuenan en mi corazón.
Ya nos veremos, por las calles o por los bares
Quizá nuestros ojos vuelvan a mirarse;
yo desviaré la vista
y andaré taciturna y débil
como un animal herido
por un tiempo.
Me juro no volver a buscar jamás
el sabor de tu piel con ansia de niño,
no volver a confiar mi cabeza en tus brazos.
Quiero arrancar una a una
las flores de tu recuerdo,
y esparcer sus pétalos
en el frío vendaval.
La lluvia vendrá con la ausencia,
y mi pena de lágrimas ácidas
danzará con el filo del olvido.
He estado ciega,
evitando una verdad
que desde el inicio conocía.
Lo hice por querer
dejarme llevar por un corriente
de ilusoria libertad
y por no frenar
esta impetuosa pasión que el ser
tiene por consumir
todo vestigio de belleza
que presiente.
Sé que merezco un castigo
y que en la encrucijada escojeré
el sendero del recluso.
Con manos trémulas desataré
este nudo de equivocaciones
que cuelga de mi cuello
en forma de cadena plateada.
Hasta nunca,
palabras que mis labios susurran
y un escalofrío recorre mi cuerpo,
cansado del desazón que le doy por alimento.
dimarts, 4 de febrer del 2014
En mi espalda descansa
el vaivén de tu pecho
y tu respiración marca el ritmo
del temblar de mi cuerpo.
Siento tu pecho
a través de mi piel,
y así llegan a mis oídos
los ecos de tu corazón.
Latidos que dan vida
a los surcos de mis venas.
Y qué frágil es el instante
y qué perecedero
fruto del ímpetu y de la duda,
diente de león que con un soplo se desvanece.
J.Birkin/S.Gainsbourg
dimecres, 29 de gener del 2014
El culto de la luna
llega a mis entrañas,
y de ellas se desprende la sangre
mientras a lo alto ella brilla
inundando mis pensamientos
de cenizas y promesas rotas.
Mis labios beben de lágrimas silenciadas
y mis dedos han tejido una telaraña.
Manos que tiemblan en una búsqueda incierta
de agua, espejos y sueños.
En el bosque de las dudas
los senderos se pierden
en la hondura del sentimiento...
Y la hoguera es cálida
y las fieras duermen,
y el silencio fluye por mi cuerpo
en un momento de claridad.
El susurro de la noche
con su brisa me acaricia,
viaje errático
que al amanecer de mi se despide
como si fuera un delirio
o mera fantasía.
Porque a veces creo que no sé
qué es sueño y qué verdad,
si durmiendo también vivimos
o todo termina al despertar,
si se puede soñar despierto
o dormir sin soñar.
dimecres, 8 de gener del 2014
Un violín rasgado emana hermosos quejidos
de sus vibrantes cuerdas,
danza de vértigo que desgarra el fino velo
de una noche embrujada.
La pálida luna ejerce su influjo
sobre los animales salvajes
que acechan en las sombras de los caminos.
El peligro rezuma en el rumbo del gélido viento
se respira el aire a tajo de cuchillo
se percibe en el reflejo de los charcos de agua
una extraña sensación.
Lentamente sentir el paso de los días
dejar huella en los ríos de mis venas
el tiempo ha tomado un sendero desviado
y me he dejado llevar en su corriente.
Un frenesí de vida
escondido en cada cajón,
en cada página de una carta,
en cada letra de una canción.
El fantasioso delirio de un soñador
realizado en engranajes de su mente
que por sorpresa es trasladado a la realidad.
Ya sea por fortuna o por destino
por el azar o el transcurso
del ineludible sino,
hay instantes de belleza
que mi alma han embrujado.
Hay espectros y esencias
que en mi interior resuenan,
que permanecen grabados
con la tinta del recuerdo.
La turbación de la existencia,
que es siempre intensa,
ha saciado ya mi sed,
aún así siguen sus garras
buscando mi piel.
Es tan preciado
el vívido sentimiento
que la razón pierde
ante la determinación del momento.
Tener la certeza de que el mundo posee una luz
que irradia cual proyector nuestros deseos
y en singulares ocasiones su cristalina fragilidad
se posa en nuestras manos.
Y de repente hay un singular detalle
en las notas de tu historia,
un mar de blancas velas
que iluminan tus ojos cerrados.
El agua esparce los pétalos
de una rosa deshojada
dibujando encarnadas siluetas,
son fragmentos de escarcha y rocío
dispersos por el curso de mi universo.
Son crisálidas con espinas
y miradas que nublan el espíritu,
estados de gloria y baches de sufrimiento.
Heridas que no sangran
y se sanan a golpes,
frías caricias
que invisibles muros derriban.
Un ensueño diferente
que se ha adueñado de mí,
y sus figuras representan
ritos ancestrales en la oscuridad.
dilluns, 18 de novembre del 2013
Hoy es el último día
La lluvia ha barrido mi ilusión
Las calles están desiertas
y las plantas se ahogan en los balcones.
Hay pequeños segundos de vida
aprisionados en objetos
como un pájaro de hierro
y un ramo de flores secas.
El tiempo avanza, recurrente
sobre las figurillas de porcelana
el brazo de la muchacha, roto
y la pintura, desgastada
por haberse olvidado en un cajón.
El mar emite su llamada cavernosa
y ella acude puntual a su cita con el horizonte
su mano anillada y blanca
se despide de mí en un susurro
siempre atenta y compasiva, su bondad desaparece
entre la bruma y la lluvia.
Otro año pasará
sin que yo la olvide jamás
porque su yugo me ata
en un espectro de amistad
que alimenta con su abrazo a mi empobrecida voluntad.
La lejanía la engullirá
en la tempestad de la noche
y de nuevo sentiré
como la tristeza me envuelve
por cada milla que se aleja.
Una tristeza demasiado conocida,
que a veces se resiente y huye
y no quiere volver a verla
pero ella vuelve, y lleva pan y agua
a mi prisión de cristal.
Y un fresco soplo de vida
se filtra en la neblina,
y vuelvo a olvidar
que no es más que una visita esporádica,
y que su sonrisa no es mía,
que es compartida.
Dos, tres años han pasado ya
y yo la esperaré
sin saber bien por qué.
dimarts, 29 d’octubre del 2013
Dos perdedores que cabalgan libres sobre el tablero de ajedrez
o sobre una llanura inexpugnable
Dos cómplices del hedoné
Uno vacío y el otro lleno
Uno aprendiz y el otro maestro
Dos vagabundos que llenan sus barrigas de vino en un banco cualquiera de Coney Island
Y sin conocerse y sin mirarse y sin hablar
se conocen y se miran y hablan.
Dos viejos homosexuales que se pelean como gallinas
y luego se abrazan entre lágrimas como huérfanos desvalidos
Dos violinistas que pierden el tempo y la partitura
y que, poseídos por un arrebato de pasión,
tocan a ciegas las cuerdas en un vals
Dos cinéfilos compartiendo cultura en un café
Dos melómanos estremeciéndose con un solo de saxofón
Dos ladronzuelos huyendo de la horca,
dos nobles decadentes y arruinados aunque elegantes
Dos gatos callejeros sin rumbo ni hogar,
Dos borrachos que acaban en los diques del puerto
Tumbados en el suelo oyendo el murmullo del mar
y el atronador sonido del barco al partir
Todo eso somos tú y yo
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