dilluns, 12 d’abril de 2010

NEVER AN EASY WAY

La corteza de un árbol se deteriora igual que envejece la piel humana con el paso del tiempo.
Los árboles lloran cuando hundimos nuestras hachas en ellos y les lastimamos, de la misma forma que un hombre llora cuando ha sufrido un gran disgusto.
El cielo también llora cuando está triste, o cuando siente rabia, como el hombre.
Un hombre triste se desahoga llorando. El cielo, cuando está triste, también llora, nos envía la lluvia. Un hombre rabioso se desahoga golpeando todo lo que encuentra. El cielo, cuando está rabioso, suelta sobre nosotros sus rayos y truenos.
Los animales se reproducen, comen, hacen sus necesidades, buscan compañía, al igual que un ser humano.
¿Qué es un hombre? Un animal. El hombre surgió de la naturaleza, pero fue demasiado lejos. No comprendió. Si el mundo acaba prematuramente, será culpa del hombre. Simplemente porque desde que fue dotado, empezó a destruir a sus hermanos.
Sembró el caos, aprovechándose de todo lo que encontraba, creyendose superior.
¿Por qué superior? El hombre es diferente porque es capaz de usar la razón, y en todo este tiempo, no la ha usado. La naturaleza respeta al ser humano, pero el ser humano no respeta la naturaleza. La base de la supervivencia consiste en recoger solo lo estrictamente necesario para subsistir, no en abusar de ello.

Si el cielo llora es porque sufre. Sufre por todas las calamidades que ha visto desde que el hombre nació y simultáneamente no comprendió. Si un animal ataca al hombre es porque está rabioso. Está rabioso por todo lo que ha visto desde que el hombre nació y simultáneamente no comprendió.

Nada es eterno, pero el hombre acorta la vida de la naturaleza milenaria.
El ser humano contemplará la destrucción del mundo, y comprenderá cuando ya sea demasiado tarde.