dimarts, 28 de febrer de 2012

At the dark end of the street



Algún día correré entre la lluvia repartiendo sonrisas,
aspiraré todo el humo y silbaré verdades.
El delirio que me visita cada noche
y se retuerce entre las sábanas conmigo y con mi gato
me mantiene con fuerzas para levantarme por la mañana
Y dar la cara al día que se asoma por la ventana.
Hay una fuerza que me empuja hacia delante
Antes había momentos
en que tumbada sin hacer nada me preguntaba
qué significado tendría mi vida en la posteridad
Me embargaba la sensación de vacío
y temía morir...
morir sin haber dejado huella en algún que otro corazón,
irme de este mundo sin dejar a nadie que me conozca de verdad
sin que nadie heche en falta mi presencia.
Temía el día de mañana, me horrorizaba salir a la calle
porque sentía las miradas de la gente en mi piel
y me dolían como puñaladas.
Ahora ya no sobrevivo, me alumbra una ilusión.
Hoy tengo un sueño. Alguien, dentro de mi cabeza, me dijo que tenía que soñar mucho. Y desde entonces no hago más que soñar despierta todo lo que puedo y si olvido mis sueños durante la noche me los invento mientras me despierto.
Me siento bien después de mucho tiempo. Hoy me voy a dormir con esperanza.
Porque un acontecimiento que aún no ha sucedido ha dado un giro a mi vida.
La situación es muy dura. Una de las peores rachas, quizá la peor económicamente hablando. El futuro pinta muy negro. Pero en mí brilla un atisbo de luz
Alguien prendió la llama
Ni siquiera tiene nombre
No existe,
soy yo.
Pero estoy feliz. Contenta de ser yo misma, a pesar de haber dejado mucho atrás.
A fín de cuentas, ni lo hecho de menos.

Sólo yo....
tiene que bastar.