dimarts, 4 de febrer de 2014

En mi espalda descansa el vaivén de tu pecho y tu respiración marca el ritmo del temblar de mi cuerpo. Siento tu pecho a través de mi piel, y así llegan a mis oídos los ecos de tu corazón. Latidos que dan vida a los surcos de mis venas. Y qué frágil es el instante y qué perecedero fruto del ímpetu y de la duda, diente de león que con un soplo se desvanece. J.Birkin/S.Gainsbourg