dissabte, 11 de març de 2017

Estoy tan sola en este tormento de mundo. Yo creía haber encontrado nido en unos brazos que cristalizaran un pecado cálido y incondicional A lo sumo recibo la punzante certeza del error Tu frialdad hiela mis huesos Tus manos son vacías corrientes de humo Mi cuerpo sigue tiritando Siento un hondo penar que sabe a hierro candente Me convertí en deseo una noche de invierno Y su fluido baile ha desembocado por un pobre desague, vertido en el miedo del nada. Quise ser rosa y espina a la vez Quise ser orquídea única Para volver a descifrar el simbolismo de la luna Que me grita y resolla una verdad que escama Mi sueño de amor está deshecho Se cierne en mi una horrible maldición La de ser una pobre ilusa Que se creyó querida Que fantaseó con blancas flores En una íntima y sellada ceremonia Que pensó ser el vaso que contiene un alma Y despertó estrellada contra el duro asfalto Yo, que alardeo de tener los pies en la tierra He vivido estos tres meses de pura irrealidad Me merezco esta soledad Y curtirme en cuero de puro hielo Pues a pesar de mil lágrimas que derrame No encontraré la causa y efecto de mi sonrisa rota. Nunca te culparé por ello, Fui yo, que creí ser pájaro Olvidando ser guijarro.