dimarts, 20 de desembre de 2011

STRANGERS IN THE NIGHT



Buscando en las entrañas de la noche oscura
y caminando por callejones estrechos
al fín encontré un tugurio al final de la esquina
y entré para calentar mis huesos.

La ténue luz rojiza
iluminó un rostro
y viniste hacia mí como en un sueño,
íntimo desconocido.

Y qué alegría compartir mi tiempo
con alguien tan ajeno,
y poder empezar de nuevo.

Podemos sentarnos en una mesa
Y hablar durante un rato,
tengo mucho que decir
y aún más que escuchar

Para beber hasta el amanecer sin caer dormida
Hace falta una buena compañía.

Salir de allí dando tumbos
viendo nacer la mañana
volver arrastrándome hacia casa
con una gran sonrisa pintada en la cara.