dissabte, 29 de juliol de 2017

En mi juventud descarada Emerge una vejez que deja mella En múltiples cicatrices y golpes Frutos maduros, hematomas oscuros Del arrullo de un caudal de malditismo Es veraz la certeza del sentir Aun el sufrir intenso como la negra vid Dolencias y penares muy precoces Vida que fluye a trompicones La caída dejó de importar herida tras herida Trabajo una indiferencia contra naturaleza Pero hay que seguir adelante, Nunca rendirse El humo de un cigarrillo eterno desaparece Entre sol, niebla o lluvia Lo mismo da cuando la vida duele Como la tala de una milenaria secuoya No puede frenar la ira un falso sosiego Sólo flota a la deriva...esperando un tronco que asir y retorcer hasta hacerlo trizas. Lamentos de cemento Miradas de acero Hay tanto por esconder.

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